
La escalada comercial entre Colombia y Ecuador sumó una nueva advertencia este jueves. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andes) y el Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) expresaron «profunda preocupación» por el aumento de aranceles a productos colombianos por parte de Ecuador, que pasaron de 30 a 50 por ciento, y advirtieron que Este tipo de decisión «no ataca el problema de fondo, sino que abre otros problemas con consecuencias de gran alcance».
En un comunicado conjunto, los gremios reconocieron que la seguridad fronteriza es un tema «relevante» que requiere una cooperación constante entre los Estados, pero enfatizaron que esta agenda no puede separarse de la estabilidad económica y la integración productiva que caracterizan la relación bilateral desde hace años.
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«Creemos que es fundamental preservar la estabilidad económica y la integración productiva como pilares para el bienestar de la población de ambos países», señalaron.
La postura de Andi se suma a otras voces empresariales que han advertido sobre los efectos de la decisión adoptada por el gobierno ecuatoriano en medio de tensiones relacionadas con temas de seguridad y lucha contra el narcotráfico en la frontera compartida.
Según el sindicato, La actual escalada ya está impactando los flujos comerciales y la dinámica de diversos sectores productivos. Y advierten que mayores aumentos podrían profundizar estos efectos.
«Incrementos arancelarios adicionales podrían amplificar estos efectos, con un impacto directo en el empleo, la producción, el comercio, la inversión y el funcionamiento de las cadenas de valor regionales, así como en los consumidores y la economía local», señalan.
A Mac Master, presidente Andi. foto:Néstor Gómez. TIEMPO
En este contexto, Pidieron que se dé prioridad al diálogo técnico e institucional como forma de canalizar la situación y evitar el debilitamiento de las relaciones comerciales. que califican de histórico, estratégico y mutuamente beneficioso.
estrategia colombiana
Mientras tanto, el gobierno colombiano mantiene una posición de equilibrio entre reciprocidad y diplomacia. Así lo confirmó la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales El país está explorando nuevas herramientas en el conflicto comercial, aunque aún no ha decidido si aumentará sus aranceles al mismo 50 por ciento.
«Estamos revisando otros instrumentos; Hemos presentado una demanda en KAN, que ya fue aceptada, y estamos revisando otros subtítulos para la introducción de aranceles, pero todavía no hemos tomado la decisión de eliminarlos en un 50 por ciento; «Estamos realizando una inspección técnica», explicó el funcionario.
Daniel Noboa, presidente del vecino Ecuador. foto:(EPA) EFE
Morales reiteró que Colombia ya adoptó medidas arancelarias basadas en el principio de reciprocidad y «equilibrio económico», pero insistió en que el país no cerrará la puerta al diálogo. «En la medida que ellos las brinden, nuestra acción será recíproca, pero nunca cerraremos la oportunidad de diálogo”, afirmó.
El ministro también enfatizó que la balanza comercial de Colombia es superávit respecto a la de Ecuador, lo que implica que la escalada podría afectar directamente a los exportadores nacionales y, eventualmente, a las comunidades que dependen de ese comercio.
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Para los empresarios, el riesgo no es menor. Las cadenas de valor regionales –especialmente en los sectores manufacturero, agroindustrial y semimanufacturado– podrían verse afectadas si se consolida la dinámica de las represalias arancelarias.
En su comunicado, la Andi y la CEE ratificaron su disposición a contribuir, desde el ámbito técnico y productivo, a la construcción de soluciones que permitan la desescalada de las tensiones. «La cooperación y coordinación binacional son herramientas básicas para enfrentar los desafíos comunes y preservar las condiciones de estabilidad regional», enfatizaron.
La advertencia llega en un momento de fragilidad económica regional, por lo que el comercio bilateral no debería convertirse en un campo de batalla para disputas que requieran soluciones en otros frentes. El llamamiento del sindicato pretende restablecer el diálogo institucional antes de que los costes recaigan en las empresas, los trabajadores y los consumidores de ambos lados de la frontera.





