

La industria mundial del capital privado (la inversión directa de capital en empresas privadas que no cotizan en bolsa) se ha tomado un nuevo respiro en 2025. Después de tres años de relativa calma, el valor de las adquisiciones y ventas de empresas se ha recuperado con fuerza. Pero detrás de la recuperación hay un mercado que enfrenta un nuevo tipo de presión: muchos recursos para invertir, pero dificultades para vender y devolver dinero a los inversores, según ’17. Informe global de capital privado de Bain & Company’.
En ese tablero, Colombia luce mejor posicionada que hace un año. Casi el 30 por ciento de los inversores internacionales consultados hoy cree que el país ofrece buenas oportunidades en 2026, el doble del 15 por ciento que lo vio atractivo en 2024. Con ese salto, El país se consolida como el tercer mercado con mejores perspectivas en América Latina, sólo por detrás de Brasil y México.
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Un contexto global ayuda a explicar el renovado interés. Según el análisis, en 2025 el valor global de las compras apalancadas aumentó un 44 por ciento a 904 mil millones de dólares, mientras que el valor de las salidas aumentó un 47 por ciento a 717 mil millones de dólares. Son los segundos registros más altos de la historia del sector.
Pero no todo es euforia. El mismo informe advierte que la recuperación ha sido estrecha y muy concentrada en megatransacciones. Sólo 13 operaciones que superaron los 10.000 millones de dólares representaron una buena parte del crecimiento, mientras que el número total de acuerdos cayó un 6 por ciento en el año. Es decir, había más dinero circulando, pero en menos manos y en menos operaciones.
Innovaciones y oportunidades
En este entorno, Colombia se destaca por su capacidad de innovación y el surgimiento de empresas tecnológicas con proyección regional. Según el Índice Global de Innovación 2024, el país es el cuarto más innovador de América Latina y ha logrado consolidar casos emblemáticos como Rappi y Habi, catalogados como “unicornios”.
Para los fondos internacionales, este ecosistema se traduce en oportunidades en tecnología, servicios financieros digitales, comercio electrónico, energía y sectores relacionados con infraestructuras y transición energética. La expectativa de tasas de interés internacionales más bajas en 2026 también favorece el apetito por los mercados emergentes con historias de crecimiento.
Alejandro Mendoza, socio de Bain & Company en Colombia, resume así el momento: «2026 es un año prometedor. Aunque el tipo de referencia subió en enero, la tendencia general es clara: los tipos de interés están bajando.» Ese contexto, sumado a un flujo de transacciones sólido, envía buenas señales”.
Sin embargo, el desafío para Colombia no es pequeño. Una disminución global en la recaudación de fondos para adquisiciones (que cayó 16 por ciento el año pasado a 395 mil millones de dólares) significa que los administradores tienen que competir más duramente por el capital disponible. En los mercados en desarrollo, esta competencia es aún más intensa y requiere la demostración de resultados concretos y una estrategia clara.
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El optimismo no es exclusivo de Colombia. Casi el 70 por ciento de los inversores cree que América Latina ofrece buenas perspectivas para este año, frente al 45 por ciento que piensa lo mismo en 2024. La región está ganando atractivo debido a valoraciones relativamente moderadas, oportunidades en sectores relacionados con el consumo, los recursos naturales y la transición energética, y una base empresarial en proceso de consolidación.
Este reequilibrio regional se produce en momentos en que los principales fondos globales buscan diversificar los riesgos geopolíticos y aprovechar las ventanas de crecimiento fuera de Estados Unidos y Europa, donde la competencia es feroz y los precios altos.
Según Bain, hay 3,8 billones de dólares en activos “congelados” en casi 32.000 empresas. foto:iStock
Embotellamiento
Sin embargo, el verdadero cuello de botella del capital privado no está en encontrar dónde invertir, sino en poder vender y devolver los recursos.
El informe Bain revela que hay 3,8 billones de dólares en activos «congelados» en casi 32.000 empresas que permanecen en carteras de fondos sin encontrar comprador. Las distribuciones a los inversores como porcentaje del valor liquidativo se han mantenido por debajo del 15 por ciento durante cuatro años consecutivos, el período más largo de baja liquidez en la historia reciente del sector.
En la práctica, esto significa que los fondos de pensiones, las compañías de seguros y los grandes grupos patrimoniales que invierten en estos vehículos recibirán menos dinero del esperado en el futuro. El período de tenencia de la empresa se ha ampliado a siete años, frente a los cinco o seis que eran habituales en la última década.
Esa presión explica por qué Bain habla de una «nueva era» del capital privado. En los años dorados de la última década, el fondo pudo lograr altos rendimientos con un crecimiento moderado de las empresas y valores crecientes. Hoy en día, con costos de financiamiento más altos y múltiplos sin diferenciales, las empresas necesitan crecer entre 10 y 12 por ciento al año en ganancias operativas para lograr retornos similares. De ahí la frase que resume el momento: “12 es el nuevo 5”.
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Mejores condiciones
Para 2026, las perspectivas son más favorables en términos de tasas de interés y dinamismo económico. La mayoría de los gestores esperan completar más ventas y depender menos de mecanismos alternativos de generación de liquidez. Además, los altos mercados bursátiles podrían reabrir la puerta a más ofertas públicas iniciales.
En Colombia, el desafío será traducir la mayor atracción percibida en cierres de negocios efectivos y salidas exitosas que devuelvan capital a los inversionistas.. El interés está ahí. Dinero también. Lo que definirá el nuevo ciclo será la capacidad de generar valor real en las empresas y demostrar resultados en un entorno donde la paciencia de los inversores tiene límites.





