Meta abandona el metaverso tras perder 80 mil millones de dólares – Cronica alterna

El anuncio de Meta Platforms de eliminar gradualmente su experiencia de metaverso de realidad virtual marca un punto de inflexión en una de las apuestas más ambiciosas y caras de la industria tecnológica reciente.

Tras acumular pérdidas cercanas a los 80.000 millones de dólares desde 2020, la compañía liderada por Mark Zuckerberg ha decidido reorientar su estrategia hacia la inteligencia artificial y las experiencias móviles, dejando atrás una narrativa que dominó el discurso tecnológico durante varios años.

A pesar de habitar un ecosistema con miles de millones de usuarios potenciales, el caso de Horizon Worlds no logró consolidarse. La promesa del metaverso no se materializó al ritmo esperado. Para muchos, se trataba simplemente de una propuesta de valor confusa.

Sin embargo, reducir el metaverso al fracaso de una única plataforma puede ser una lectura incompleta. Según los expertos de EPAM Systems Inc., el metaverso no es un producto o aplicación específica, sino una evolución del entorno digital hacia experiencias más interconectadas e inmersivas. Plataformas como Horizon Worlds representan solo una fracción de lo que podría llegar a ser este ecosistema.

El metaverso se define por características como la identidad digital a través de avatares, la posibilidad de acceso desde múltiples dispositivos, la persistencia en tiempo real y la creación de nuestras propias economías digitales. Implica también una convergencia tecnológica que abarca desde el hardware y la conectividad hasta las plataformas virtuales, los sistemas de pago y los nuevos comportamientos de los usuarios.

Esto explica por qué, a pesar de los recientes reveses, el concepto sigue siendo válido en múltiples industrias. En el entretenimiento, por ejemplo, ya hay signos tempranos de esta evolución en experiencias como conciertos virtuales, videojuegos sociales o eventos digitales interactivos. Títulos como Fortnite han demostrado que los entornos virtuales pueden convertirse en espacios de socialización, consumo y creación de valor más allá del propio juego.

El desafío, sin embargo, es la fragmentación. Actualmente, el metaverso funciona como un conjunto disperso de tecnologías, plataformas y experiencias sin una integración real. Aún no existe ese “tejido conectivo” que permita una transición fluida entre mundos digitales, lo que limita su escalabilidad y adopción masiva.

A esto se suma la experiencia del usuario como barrera. Aunque la realidad virtual ofrece altos niveles de inmersión, dispositivos como los cascos siguen siendo incómodos o inaccesibles para el usuario medio y eso ha llevado incluso a empresas como Meta a replantear su estrategia hacia entornos más accesibles, como los teléfonos móviles, donde la adopción es inmediata.

En paralelo, tecnologías como la inteligencia artificial están tomando protagonismo por su impacto transversal en múltiples industrias y su capacidad para convertirse en un habilitador del desarrollo futuro del metaverso, especialmente en la creación de contenidos, la personalización de experiencias y la automatización de interacciones.

El caso de Meta parece reflejar una corrección de expectativas, porque esta gran promesa no desaparecerá como proyecto tecnológico. Más bien, puede convertirse en una construcción progresiva, similar a lo que ocurrió con Internet o los teléfonos móviles en sus primeras etapas.

Para la industria del entretenimiento, esto implica un escenario híbrido en el que lo físico y lo digital seguirán convergiendo. Las marcas, los creadores de contenidos y las plataformas necesitarán experimentar con nuevos formatos, entender cómo interactúan los usuarios en estos entornos y, sobre todo, identificar qué experiencias realmente generan valor.

Según los expertos de EPAM, cabe preguntarse si la industria estaba preparada en ese momento para construir un metaverso de esa magnitud. El futuro de esta tecnología no depende de una única empresa. Un metaverso de ensueño requiere una capacidad colectiva para integrar innovación, experiencia y propósito en una nueva forma de interacción digital.

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