El Gobierno Nacional dio un paso clave en el reconocimiento de los conocimientos ancestrales al presentar ante la UNESCO una iniciativa que busca proteger y visibilizar los conocimientos tradicionales asociados a la planta de coca. Una propuesta que pretende que estas prácticas se incluyan en el Registro de Buenas Prácticas del Patrimonio Cultural Inmaterial.
El expediente, construido de manera conjunta entre el Gobierno nacional, a través del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Conocimiento y el Ministerio de Relaciones Exteriores, y diversos pueblos indígenas, recopila un amplio conjunto de conocimientos transmitidos a través de generaciones. Estas comunidades han preservado usos culturales, espirituales, medicinales y comunitarios de la planta, considerada un elemento esencial en su relación con el territorio y su cosmovisión.
Lejos de una visión reducida, la iniciativa propone una lectura integral de la coca como eje de sistemas de conocimiento que organizan la vida social, ritual y ambiental de múltiples pueblos indígenas. En este proceso las comunidades no sólo participaron, sino que fueron reconocidas como protagonistas y autoridades de sus propios saberes, reforzando su papel como guardianes de una tradición viva.
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El objetivo de la aplicación es resaltar estas prácticas como ejemplos de salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial, en línea con los mecanismos impulsados por la UNESCO para proteger y transmitir conocimientos a las generaciones futuras. De ser aceptada, la iniciativa posicionaría a Colombia en el escenario internacional como un referente en la defensa de la diversidad cultural.
El proceso de construcción del expediente también permitió articular a diferentes pueblos indígenas que, desde sus propias leyes de origen, reconocen a la planta de coca como un pilar de su identidad. Este ejercicio colectivo fortalece no sólo la preservación de estos conocimientos, sino también el reconocimiento de las comunidades como sujetos activos en la gestión de su patrimonio.
Además, la propuesta busca contrarrestar décadas de estigmatización. Durante años, la planta de coca ha sido asociada principalmente a economías ilícitas, lo que ha invisibilizado su profundo valor cultural y ancestral. En ese sentido, la iniciativa representa un esfuerzo por transformar esa narrativa y poner en el centro su significado histórico y simbólico.
El reconocimiento de este conocimiento tiene también una dimensión medioambiental. Las prácticas tradicionales vinculadas al uso de la coca están estrechamente relacionadas con el cuidado de los ecosistemas y la conservación de la diversidad biocultural, un aspecto cada vez más relevante en el contexto global.





