La domótica ha ido ganando terreno en Colombia en los últimos años. El acceso a la tecnología para crear espacios inteligentes en el hogar ha facilitado que las personas inviertan en soluciones de este tipo, ya sea para hacer los espacios más cómodos o seguros.
Cámaras de vigilancia, cerraduras inteligentes, alarmas conectadas a celulares, luces automatizadas y asistentes de voz ya son parte del presente de muchos hogares. Sin embargo, tener un hogar interconectado también puede convertirse en un dolor de cabeza cuando hablamos de ciberseguridad. Es importante que se implementen medidas básicas de protección informática al comprar estos dispositivos.
“El principal riesgo de una casa inteligente mal configurada es que los dispositivos conectados puedan ser accedidos por terceros sin autorización. Cuando esto sucede, las consecuencias van más allá de lo digital y pueden afectar directamente la seguridad física de las personas”, explica Carlos Arturo Mogollón, profesor de la Facultad de Ingeniería de la UNICOC.
Uno de los productos más demandados son las cámaras de seguridad, que, paradójicamente, es uno de los puntos más delicados a la hora de acceder de forma indebida. Como explica el experto, un sistema de vigilancia mal blindado puede ser hackeado para tener acceso a las cámaras de seguridad y de esta forma ver y oír todo lo que sucede en una casa.
A esto se suma la posibilidad de que un atacante interfiera con los sistemas domésticos críticos. Un hacker podría desactivar la alarma, manipular cerraduras inteligentes como la de la puerta de acceso a la vivienda y al garaje, suponiendo un riesgo para la seguridad física de los ocupantes.
Otro riesgo menos visible, pero igualmente grave, es el mal uso de la red doméstica. Cuando un intruso accede al enrutador doméstico, puede utilizar esa conexión para actividades ilegales que se asociarán con el propietario del servicio.
Según el ingeniero Carlos Arturo Mogollón, muchas de estas vulnerabilidades no surgen de fallas complejas, sino de errores comunes que cometen los propios usuarios al instalar o utilizar la tecnología. Una de las más habituales es mantener las contraseñas que vienen por defecto en los dispositivos, que suelen ser las mismas para miles de ordenadores, o elegir contraseñas débiles o muy obvias, como números de DNI o fechas importantes, además de saltarse las actualizaciones de software necesarias.
Otro punto crítico es también el exceso de permisos otorgados a las aplicaciones que controlan los dispositivos. Muchos solicitan acceso a la cámara, micrófono, contactos o ubicación sin que el usuario evalúe si realmente es necesario, y esto es oro para que los ciberdelincuentes roben cuentas.
La buena noticia es que conseguir un hogar inteligente no requiere conocimientos técnicos avanzados. Medidas simples y accesibles pueden reducir significativamente los riesgos. Según recomienda el experto, entre las más importantes están cambiar las contraseñas predeterminadas, usar claves seguras y activar mecanismos de autenticación en dos pasos, que pueden ser la clave y la huella dactilar, la clave y un mensaje de texto al celular, entre otras opciones.
También es fundamental mantener actualizados los dispositivos, limitar los permisos de las aplicaciones a lo estrictamente necesario y revisar periódicamente el comportamiento de los equipos conectados, porque su comportamiento puede revelar si están siendo utilizados de forma inadecuada.
“Hay señales claras que pueden alertar de una posible violación”, detalla el profesor de la UNICOC. “Hay que estar pendiente de si un dispositivo se enciende o apaga sin intervención del usuario, si la red se vuelve constantemente inestable, si las cámaras se mueven solas o si el equipo se reinicia con frecuencia”.
Y ante la duda sobre qué dispositivos es mejor comprar para garantizar la mayor seguridad posible, el precio y la marca pueden ser un buen indicio para elegir una buena tecnología.
“Los equipos muy baratos, de marcas con poco reconocimiento, no suelen implementar buenas prácticas de seguridad como actualizaciones de software (firmware) que puedan corregir fallas y errores que van surgiendo con el tiempo, lo que los hace más vulnerables a ataques”, explica. “Los fabricantes con gran reconocimiento y experiencia suelen tener mucho cuidado con la seguridad e intentar reducir al máximo la vulnerabilidad de sus equipos”.
Es importante recordar que las soluciones que brinda la tecnología en la vida diaria no residen sólo en los dispositivos, sino también en el uso responsable que se les da. Por eso, es clave asesorarse y elegir muy bien antes de transformar una casa en un hogar inteligente.
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