
El Gobierno nacional ha decidido retirar del Congreso el Proyecto de Ley 347 de 2026, conocido como régimen de sanciones al sector transporte, tras reconocer las malas interpretaciones y controversias provocadas por algunos de sus integrantes. La decisión se produce en medio de duros cuestionamientos de los gremios del sector digital y de movilidad, quienes han advertido que la iniciativa podría en la práctica significar una prohibición de plataformas de transporte con vehículos privados en Colombia.
El anuncio fue confirmado por Luis Gabriel Serna, jefe de la oficina jurídica de la Autoridad del Transporte, quien explicó que el proyecto se ajustará para ofrecer mayor claridad regulatoria y reflejar con mayor precisión los acuerdos discutidos en las mesas de negociación con los gremios de carga. Según el funcionario, la retirada es un intento de corregir interpretaciones que no correspondían al espíritu de la iniciativa. y evitar la confusión en la opinión pública.
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Antes de retirar el proyecto, Alianza En Colombia advirtió que los estatutos del Ministerio de Transporte y de la Autoridad de Transporte representan uno de los mayores obstáculos en materia de innovación y movilidad. Según el sindicato, el régimen sancionador propuesto ha transformado la actual falta regulatoria de definición de plataforma en una ilegalidad explícita, que afecta a cientos de miles de conductores y millones de usuarios.
José Daniel López, presidente ejecutivo del sindicato, argumentó que el proyecto imponía un enfoque punitivo que permitía la suspensión inmediata de labores, bloqueo de vehículos hasta por 120 días y la aplicación de sanciones consideradas desproporcionadas, como multas de más de $4,7 millones por cada viaje o multas generales de $179 millones, cuando no existían sanciones de hasta $2. Estas medidas, según el sindicato, impedían la prestación de servicios y limitaban la libertad de elección del usuario.
uber-adolescentes foto:iStock
El borrador del texto también extendió las responsabilidades sancionadoras a terceros, como propietarios de vehículos y administradores de departamentos, con multas que podrían oscilar entre 1.000 y 60.000 UVB, equivalentes a cerca de 10 y 726 millones de dólares. Además, autorizó a los alcaldes a desactivar puntos de recolección en hoteles y centros comerciales, lo que, según Alianza En Colombia, creó un veto de facto al acceso de vehículos conectados a plataformas.
Otro de los puntos más polémicos fue el llamado «efecto mordaza», que expuso a congresistas y funcionarios públicos a investigaciones o sanciones por pronunciarse a favor de estas actividades económicas, limitando el debate democrático y el control político sobre políticas públicas de alto impacto social. El gremio recordó que tanto la Corte Suprema de Justicia como el Tribunal Administrativo de Cundinamarca llamaron a avanzar en la regulación y reconocieron que el uso de plataformas de movilidad está vinculado al acceso al progreso científico y tecnológico.
Según cifras proporcionadas por Alianza, en Colombia existen más de 1,28 millones de cuentas de conductores en el país que generan ingresos a través de plataformas de movilidad digital y más de 21,5 millones de cuentas de usuarios que utilizan estas aplicaciones como alternativa diaria. Este dato coincide con la Encuesta Polimétrica de Cifras y Conceptos 2024, que muestra un amplio apoyo ciudadano a la regulación de estas plataformas, así como un reconocimiento a su aporte a la movilidad y generación de ingresos.
Los aeropuertos del país han concentrado mucho tráfico de taxis, con Bogotá, Medellín y Santa Marta a la cabeza. foto:Entregado
El sindicato insistió en que el bloqueo prolongado de vehículos o la imposición de elevadas multas no aumenta la vigilancia, sino que afecta directamente la vida de las familias que dependen de esta actividad. En ese contexto, reiteró su llamado a construir un marco regulatorio moderno, basado en el diálogo, la inclusión y la innovación.
Con el retiro del Proyecto de Ley 347 de 2026, el Gobierno abre la puerta a una revisión de los artículos y un nuevo proceso de consulta, en un escenario marcado por la necesidad de equilibrar la supervisión estatal, los derechos fundamentales y el desarrollo del ecosistema de movilidad digital en Colombia.
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