En un hecho sin precedentes para el departamento del Cauca, el Consejo Comunitario el fuerteubicado en el municipio Moralse convirtió en el epicentro de la movilización social que busca transformar la realidad agrícola de la región. En una asamblea política a gran escala, los representantes de las comunidades agricultores, afrodescendientes e indígenas se reunieron para anunciar una decisión histórica: el inicio exterminio manual y voluntario del cultivo de hoja de coca en sus territorios.
Esta decisión surge como una respuesta directa y organizada a la política del gobierno nacional de considerar el retorno fumigación aérea con glifosato. Para las comunidades de Morales, el uso de químicos no sólo es una amenaza a la salud pública, sino también un ataque a la biodiversidad de un ecosistema que consideran sagrado.
Apoyo de la nación unida
El hecho no fue un incidente aislado. Más que 4.000 personas Se reunieron en La Fortaleza para apoyar el mandato popular. Bajo un sol suave, los dirigentes de los distintos consejos y asociaciones subrayaron que el exterminio voluntario no era sólo un sentimiento de buena voluntad hacia el Estado, sino también la soberanía sobre las aguas territoriales.
Los participantes señalaron firmemente que el éxito de esta iniciativa depende enteramente del cumplimiento de los acuerdos por parte del gobierno. La sociedad exige opciones reales de desarrollo que van más allá de las subvenciones temporales. Las solicitudes incluyen:
- Infraestructura vial: Para que los productos legales puedan llegar a los mercados regionales.
- Proyectos productivos sustentables: Promoción de la agricultura orgánica y comercialización de café y frutales.
- Garantía de seguridad: Protección efectiva a líderes sociales frente a grupos armados que controlan las rutas del narcotráfico.
La voz de la región
César Emilio Pillimue LópezEl vocero del municipio y uno de los miembros claves de este proceso de consulta, fue dinámico en su intervención. Pillimue afirmó que el territorio de Morales no quiere más violencia estatal ni militarización sino salida planificada que respete la autonomía del pueblo.
«Estamos demostrando que la paz se construye desde abajo. No necesitamos que caiga veneno del cielo para limpiar nuestros países; necesitamos inversión social, respeto por el medio ambiente y un debate horizontal donde seamos reconocidos como sujetos de derechos», dijo el portavoz ante la multitud.
Un desafío para el gobierno
Este congreso marca un punto de inflexión en la resistencia civil en el Cauca. Mientras el debate nacional se centra en la eficacia del glifosato, las comunidades de Morales han priorizado una solución estructura social y equilibrio ecológico. La pelota ahora está en manos del gobierno nacional, que debe decidir si acepta este modelo de exterminio comunitario o insiste en políticas de choque que, según los líderes locales, sólo profundizan el conflicto y la pobreza en la Colombia rural.
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