¿Qué tan vulnerable es el WiFi de tu hogar y cómo protegerlo mejor? – Cronica alterna

Colombia se encuentra entre los cinco países con mayor número de ciberataques en América Latina, y esto es preocupante considerando cómo el Wi-Fi, no sólo en las empresas, sino también en los hogares, es cada vez más inseparable de la vida cotidiana.

Según las cifras que Fortinet presentó en su Informe sobre amenazas cibernéticas 2025Colombia ha recibido más de 37 millones de intentos detectados. Las brechas son ahora más numerosas. La gente trabaja de forma remota, compra en línea, descarga contenido en sitios cuestionables, usa contraseñas débiles.

Y ese es un gran riesgo ahora que todo está vinculado a la misma red doméstica. Cámaras de seguridad, televisores inteligentes, asistentes virtuales e incluso refrigeradores con internet comparten el mismo Wi-Fi doméstico.

«Hoy en día, el Wi-Fi concentra casi toda nuestra actividad digital, incluso la de personas que no realizan acciones consideradas «de riesgo», afirma Olga Patricia Miranda Gómez, experta y profesora de Ingeniería de Sistemas de la UNICOC. «Centraliza muchos dispositivos a la vez, y si uno de esos dispositivos tiene un fallo de seguridad, toda la red doméstica quedará expuesta».

El riesgo aumenta cuando conserva las claves predeterminadas, no actualiza su enrutador o descarga archivos de sitios no confiables. Además, el crecimiento del Internet de las cosas (IoT) ha ampliado la superficie de ataque. Cámaras, enchufes, timbres o bombillas inteligentes suelen tener bajos niveles de seguridad y pueden convertirse en el punto de entrada de intrusos a la red.

Según el experto de UNICOC, las amenazas más comunes asociadas a una red Wi-Fi doméstica mal protegida incluyen accesos no autorizados por parte de personas cercanas o ataques de phishing y suplantación de identidad, que se producen cuando los ciberdelincuentes envían correos electrónicos dirigiéndolos a sitios peligrosos y solicitando información, que es robada para luego realizar actos ilícitos.

Por ello, la seguridad debe empezar desde el primer día, incluso antes de conectar dispositivos.

Cuando contratas un servicio de internet en casa, uno de los pasos más importantes es cambiar el usuario y contraseña del router inmediatamente, asegurándote de que sean largos, debes evitar utilizar nombres personales, fechas, direcciones, etc., utilizando siempre una combinación de números, letras, caracteres especiales y diferente a la del wifi. También es clave verificar que la red tenga cifrado WPA2 o WPA3, ya que otros protocolos son inseguros.

“También es urgentemente necesario actualizar periódicamente el firmware del router”, añade el ingeniero de UNICOC. «Contar con versiones recientes del software, que permite corregir fallas; configurar el firewall del enrutador con un firewall activo, bloqueando el acceso no autorizado».

Otro error común que destaca el docente es conectar todos los dispositivos de la casa a una sola red sin ningún tipo de segmentación, pues si una es vulnerada, los demás también quedan expuestos. Y súmale también la falta de actualizaciones, el uso de contraseñas compartidas y la instalación de aplicaciones innecesarias.

Ahora bien, si un ño ya está intentando utilizar la red Wi-Fi de tu hogar, existen algunas señales que pueden indicar que la red se ha visto comprometida. Entre los más comunes se encuentran la lentitud repentina de internet, desconexiones frecuentes, luces del router parpadeando sin uso aparente, cambios de configuración que el usuario no realizó, dispositivos desconocidos conectados a la red o redirecciones a páginas ñas.

Todo esto se puede evitar si existe una rutina de seguridad y es fácil de ejecutar. Lo más importante es cambiar las contraseñas que vienen por defecto en los routers, y hacerlas complejas. Pero también es recomendable crear una red para invitados, actualizar periódicamente los equipos, revisar qué equipos están conectados.

“Y en cuanto al usuario, es importante activar la verificación en dos pasos (2FA) en los dispositivos, no abrir enlaces sospechosos, cerrar sesiones y apagar dispositivos que no estén en uso”, señala el experto. “La seguridad de una red no depende sólo de la tecnología, sino del buen uso que se haga de ella”.

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