La vicepresidenta de la República, Francia Márquez, rechazó contundentemente la reciente ola de violencia registrada en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, en medio de una escalada de ataques atribuidos a grupos armados ilegales. A través de una declaración pública, la alta funcionaria expresó su preocupación por los hechos que han alterado gravemente el orden público, incluyendo acosos a comisarías y ataques con explosivos en zonas urbanas y rurales del suroeste del país.
Márquez señaló que estos hechos violentos, que según las autoridades serían responsabilidad del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otras estructuras armadas ilegales, merecen el rechazo absoluto de la sociedad colombiana. La vicepresidenta hizo un llamado directo al ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, a reforzar las medidas de seguridad en las regiones afectadas y actuar con contundencia para devolver la tranquilidad a las comunidades.
Los ataques han generado un ambiente de miedo e incertidumbre en municipios como Buenos Aires, Suárez y Santander de Quilichao, en el Cauca, así como en la ciudad de Cali. En este último, durante la madrugada del martes, dos subcomisarios de la Policía perdieron la vida tras la detonación de un artefacto explosivo mientras realizaban labores de patrullaje, hecho que conmocionó a ciudadanos y autoridades locales.
En el municipio de Buenos Aires, el intendente denunció un acoso prolongado contra la comisaría, que dejó cuantiosos daños a la infraestructura y un uniformado herido. Situaciones similares han ocurrido en otros municipios del norte del Cauca, donde las acciones armadas han afectado la vida cotidiana de la población y la capacidad institucional para garantizar la seguridad.
Este nuevo episodio de violencia se suma a una serie de ataques con explosivos y acciones armadas ocurridos en los últimos días en Cali y otras localidades del suroeste de Colombia. Las autoridades han advertido que estos hechos estarían relacionados tanto con disidencias guerrilleras como con bandas criminales que se disputan el control territorial y las rutas del narcotráfico, lo que empeora el panorama de seguridad en la región.
Ante esta situación, la vicepresidenta enfatizó que el Gobierno nacional no puede permitir que grupos armados ilegales impongan el terror en los territorios. En ese sentido, destacó la necesidad de fortalecer la inteligencia del Estado, mejorar la coordinación entre las fuerzas de seguridad y anticiparse a este tipo de ataques para capturar a los responsables y llevarlos ante la justicia.
Finalmente, la violencia registrada ha generado reacciones de diferentes autoridades locales y nacionales, quienes han insistido en la importancia de coordinar acciones conjuntas para proteger a la población civil y a los miembros de la fuerza pública desplegados en las zonas más afectadas, en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el suroeste del país.





